Parece de sentido común: cuantos más cursos hagas, mejor profesional serás. Y sin embargo, hay quien acumula certificados de técnicas (hipopresivos, TRX, entrenamiento funcional, kinesiotaping) y sigue sin saber qué hacer con el alumno concreto que tiene delante.

El problema no son las técnicas. Es confundir aprender repertorio con aprender a pensar.

La trampa de la técnica de moda

Los profesionales buscan cursos de técnicas que puedan aplicar el lunes siguiente en sus clases, sin importar si es lo que sus clientes necesitan. El problema es que rara vez esas técnicas vienen acompañadas de un proceso de evaluación, razonamiento crítico y reevaluación. Así, el único valor de esa formación está en aprender repertorio y subirse a la ola de la técnica de moda en ese momento.

“Si solo tienes un martillo, todo te parece un clavo”

El peligro está en caer en una trampa que popularizó Abraham Maslow:

Si lo único que tienes es un martillo, todo te parecerá un clavo.

Abraham Maslow

El verdadero problema de aprender técnicas sin aprender antes a pensar es que crees que la técnica es lo importante, y no el uso que haces de ella. Y todavía es peor cuando, por el motivo que sea, obtienes buenos resultados con esa técnica y te crees un superdotado del entrenamiento o la fisioterapia. Las técnicas no son malas (toda disciplina tiene aspectos positivos), pero el verdadero éxito está en dominar un modelo de resolución de problemas donde esa técnica encaje para conseguir los objetivos propuestos.

Francotirador, no cañonazos

En España somos muy propensos a exagerar con las modas: nos convertimos en fervientes seguidores de disciplinas que en otras partes del mundo prácticamente no existen (el pádel y los hipopresivos son populares aquí y en pocos sitios más). ¿Por qué pasa esto? Porque nos falta el espíritu crítico que aporta el aprendizaje de una profesión con sus principios, sus evaluaciones, sus objetivos, sus modelos de razonamiento y su valoración crítica de los resultados según las demandas individuales de cada persona.

En las formaciones Polestar, medio en broma, les decimos a los alumnos que aprendan a ser francotiradores en lugar de matar moscas a cañonazos. La diferencia no está en cuántas técnicas conoces, sino en el criterio con el que eliges cuál usar y cuándo.

Cómo elegir bien tu formación

Antes de llevarte otra decepción porque la técnica por la que has apostado deje de estar de moda, empieza a buscar escuelas que te aporten la libertad de pensar por ti mismo y decidir si esa técnica tiene sentido en tu modelo de tratamiento o entrenamiento basado en objetivos. Una buena formación no te da una técnica: te da un criterio.

Es justo lo que distingue a un buen instructor de Pilates de un repetidor de repertorio, y se nota desde algo tan concreto como cómo diseña cada sesión.

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