Problemas posturales en la infancia y adolescencia

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En los últimos meses, hemos venido observando un incremento en el número madres y padres que traen a sus hijos de entre 12 y 16 años al Estudio. Aprecian cómo la postura de sus hijos se va deteriorando día tras día y ellos se quejan de molestias en la espalda, principalmente en el cuello y la zona lumbar.

Existen multitud de factores por lo que los jóvenes padecen o pueden padecer dolor de espalda: exceso de carga en la mochila, mobiliario escolar inadecuado en el que pasan horas sentados, falta de ejercicio físico, demasiado tiempo frente al ordenador, TV y videojuegos, entre otros. Es muy probable que el estilo de vida de estos chicos sea el precursor de problemas posturales y lesiones mecánicas en un futuro no muy lejano.

Lejos de centrarnos en estos problemas, creo que tenemos la posibilidad de prevenir y paliar sus efectos negativos dentro del mismo entorno escolar. La actual Ley Orgánica de Educación (LOE) establece un mínimo de 175 horas para la Educación Física que, a mi entender, debería estar más enfocada al conocimiento y entendimiento del movimiento humano como medio de mejorar la salud músculo-esquelética de los alumnos.

Cuando observamos la facilidad con la que los bebés se mueven de manera natural y eficiente, nos damos cuenta de lo lejos que jóvenes y adultos estamos de nuestro movimiento “real”, aquel para el que estamos diseñados pero que, según crecemos, vamos olvidando y sustituyendo por patrones de movimiento compensatorios que generan tensión y falta de movilidad en nuestro sistema.

Hace tiempo leí acerca de un experimento en el que un deportista profesional debía imitar todos los movimientos que hacía un niño de 18 meses, el experimento duró 20 minutos, tras los cuales el atleta estaba exhausto. Es una ejemplo de la capacidad natural que tiene nuestro cuerpo para ser eficiente, siempre y cuando lo utilicemos siguiendo los principios evolutivos, embriológicos, fisiológicos y biomecánicos sobre los que se ha ido estructurando nuestro movimiento.

No estamos diseñados para hacer flexiones, abdominales y demás ejercicios gimnásticos simples y aislados que suelen hacerse en los colegios e institutos. En realidad, estamos diseñados para correr, saltar, gatear, jugar, trepar, lanzar, nadar, alcanzar, rodar, en definitiva para realizar actividades funcionales que requieren una correcta conexión neuromuscular y un buen equilibrio estructural. Por ello todos los deportes y juegos realizados en las clases de educación física son fundamentales, pero deben verse acompañados con ejercicios que refuercen el auto-conocimiento corporal de los alumnos así como una vuelta al movimiento humano natural.

Existen sistemas de ejercicios como Pilates que son tremendamente positivos no sólo para mejorar la postura y el movimiento de los jóvenes, sino también para proporcionar un aprendizaje práctico acerca del funcionamiento natural del cuerpo que les permita evitar patrones de movimiento dañinos e incorporar nuevos patrones más eficaces y seguros. Sustituyendo los ejercicios gimnásticos tradicionales, que no aportan ningún beneficio sino todo lo contrario, por ejercicios de integración de movimientos que mejoren la conexión intermuscular, estaremos dando a los alumnos una alternativa más segura sobre la que construir sus movimientos de camino a su vida adulta.

Desde aquí animo a todos los profesionales de la Educación Física se acerquen e investiguen sobre los diferentes sistemas de ejercicios basados en principios holísticos y que tienen como objetivo la mejora del funcionamiento global del sistema neuromuscular.

El Curso de Principios del Movimiento Polestar es una gran oportunidad para entrar en contacto con nuevas ideas y conceptos que te permitirán mejorar tu programa de Educación Física tanto para jóvenes, adultos, personas mayores o poblaciones especiales.

Puedes consultar más inforomación de Principios del Movimiento en Barcelona (edición invierno 2013) y en Madrid (edición Primavera 2014).

Imagen cortesía de ImageryMagestic en freedigitalphotos.net

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