Pilates es vital en mi vida

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Así es para Ana. Su historia merece la pena ser oída porque con ella busca ayudar a otras personas a encontrar esas herramientas que les ayuden a superarse día a día y, sobre todo, a vivir mejor. Ella lo ha conseguido con esfuerzo, persistencia y con Pilates. Pero mejor, te lo cuenta en primera persona. Este es su testimonio:

 

Hola, soy Ana y soy instructora de Pilates:

Antes no lo era y tampoco era feliz. Mi historia es larga y complicada pero tiene un final bonito. Y lo mejor, es que el final es en realidad el principio: el principio de una nueva vida gracias a Pilates.

 

Ana en el pasado, antes de Pilates Desde los 12 sufrí depresión y ésta fue desencadenando más problemas. Me empezaron a medicar con 14 y nada parecía mejorar, todo lo contrario. La vida dejó de tener sentido. Pero yo no me iba a rendir tan fácilmente.

 

“Cuando ves que no tienes nada más que perder y sólo puedes ir para arriba cualquier obstáculo o reto superado te hace creer que el siguiente merece ser intentado y posible.”

 

Me informé mucho, hablé con los médicos e investigué. La actividad física está muy recomendada para muchas de las patologías que sufría además de la depresión, como los problemas de sobrepeso y la actitud ante la vida. Quería meter algo de movimiento en mi vida y estuve cotilleando sobre el Yoga y el Pilates y por azar… elegí Pilates. Empecé a practicarlo, hice un curso de unos días y eso  ha terminado convirtiéndose en mi vida y en una herramienta vital para mi recuperación y espero que para muchos otros.

 

Cuando todo se complicó aún más… apareció Pilates

Cuando conocí el método Pilates me encontraba en una situación física complicada. Acababa de salir de una gripe A, combinada con un resfriado y una mala reacción a los antibióticos, que derivó en una neumonía con infiltración; ésta se había solidificado impidiendo que los pulmones pudiesen trabajar correctamente.

 

Nunca había asistido a una clase de Pilates, no sabía ni lo que era. Al investigar sobre mis problemas respiratorios, leí maravillas sobre el efecto que este método tenía en el control de la respiración. Fue entonces cuando decidí probarlo.”

 

Gracias a mi situación médica puede apreciar lo importante que es la respiración profunda y completa y lo débil que te sientes cuando no te entra oxígeno y gastas la poca energía que tienes en poder seguir respirando, aunque sea poco. Lo triste es que no te das cuenta cuando vas perdiendo la capacidad, sino que sólo se hace evidente cuando empiezas a recobrar la naturalidad, facilidad y consciencia. Es como cuando estás en una habitación cerrada mucho tiempo y abres las ventanas, es entonces cuando  te das cuenta de lo que te faltaba.

 

Entonces me apunté a un curso cortito y ahí me enamoré de Pilates… Pero ese primer curso  se me hizo corto, fue como una introducción y yo quería más. Hasta ese momento había trabajado dando clases de inglés, francés y matemáticas, y también en una guardería. Había hecho traducciones y hasta trabajé en una Clínica de reproducción in vitro. Pero después de conocer Pilates, me di cuenta de algo muy importante que la mayoría de la gente no sabe o no se plantea y que a mi me ha cambiado la vida:

Hay más opciones que una pastilla, la cirugía, el médico o que aguantarse. El cuerpo está inter-relacionado y se adapta para sobrevivir. Es posible que hoy estés mejor que ayer pero menos que mañana y no lo opuesto, que es lo que se suele dar por hecho con el paso de los años.”

Cuando me preguntan en qué me ha ayudado Pilates desde que lo practico y en cómo ha afectado a mi salud, la verdad es que la lista es interminable… Tuve inicios de diabetes tipo 2 -con resistencia a la insulina- y no sólo pude evitar desarrollarla, sino que logré revertirla. Mi tiroides está mejor y puede que deje de necesitar medicación. Todas las demás hormonas ya están en valores normales. Mejoré mi postura y ahora disfruto mucho más de bailar y de cualquier actividad. Estoy mucho menos cansada ya que respiro con más facilidad. Afronto los problemas y las situaciones incómodas de forma diferente. Tengo objetivos más ambiciosos que jamás pensé intentar. Mis relaciones familiares, sociales, laborales también han mejorado. La confianza que tengo en mi misma nunca la he tenido antes.

 

Mi doctora, quien me conoce desde hace 15 años cuando aún era una adolescente, sabe de mis años malos y ha visto mi recuperación. Está sorprendidísima con cómo he cambiado y, en especial, con la diferencia en los resultados de los análisis, comparando los de hace 8 años con los de hoy en día. ¡Con menos medicación, mi cuerpo va recuperándose! Cuando el cuerpo se pone en marcha todo el sistema lo hace.

 

Ana es instructora de Pilates
“Moverse es más que un placer, moverse es vivir ¡quiero vivir mucho!”

Experimentar tal mejoría en mí, me llevó al siguiente paso: quería ayudar a otros en mi misma situación. Por eso, con toda esa información que yo había encontrado y con las herramientas que me habían resultado decidí compartir mi experiencia y así ayudar a otros a darse cuenta de que podían encontrarse mejor.

Una de las mejores formas que se me ocurrió para hacerlo fue convertirme en profesional de Pilates y hacer un curso serio y completo.

 

Elegir una escuela de formación en Pilates

Quería hacer algo más que recomendarle a otras personas que hiciesen Pilates. Al practicar este método, encuentras soluciones a problemas, situaciones o incluso manera de vivir que ni siquiera sabías que estabas viviendo. En mi caso, lo que Pilates ha supuesto en mi vida ha sido menos visitas al médico, menos dinero en medicamentos, menos dolor, interpretar las señales que manda el cuerpo y poder prevenir, incrementar la energía y fuerza para afrontar el día a día y, en especial, identificarme conmigo misma, quererme y disfrutar… seguro que en estas últimas palabras hay algo que todo el mundo desea. ¿Cómo transmitir eso? Con una buena formación. Aunque yo di con Polestar por azar. ¡Menuda suerte!

Estaba muy verde, no conocía a nadie en el mundo de Pilates que me pudiese asesorar, ni era capaz de sopesar qué formación elegir. El primer día del Curso Integral, iba con un poco de miedo porque no estaba segura de si era la escuela ideal para mí. Pasados 2 años y medio estoy segura de que acabé en Polestar porque está totalmente alineado conmigo y con lo que necesitaba.

El menos es más, el sentir y el sanar a través del movimiento es lo que buscaba sin saberlo. Todo esto tiene un impacto enorme, no sólo a nivel físico sino emocional y de actitud ante la vida.”

Me costó mucho salir de la situación en la que había acabado y aunque llevaba años batallando y superandome día a día, estoy segura que el movimiento consciente ha sido una ayuda impagable. La respiración, el interiorizar, la experiencia positiva de moverse y conectar con el cuerpo llega mucho mas lejos de lo que muchos piensan. Es también como una meditación, una desconexión en la que durante un rato te olvidas de la tristeza del pasado y la ansiedad del futuro y estás tú contigo mismo.

Quiero destacar algo que para mi ha sido un valor diferencial de esta escuela: sus formadores. Son unos grandísimos profesionales, dignos de admirar. Creo que ellos entendieron de dónde venía y no me sentí juzgada en ningún momento. Supongo que Polestar busca que el Pilates sea accesible a todos y que todos puedan beneficiarse de ello. No existe el cuerpo ni el movimiento perfecto, cada uno somos diferentes y tenemos que vivir -en movimiento- lo mejor que se podamos con lo que cada uno tenemos, disfrutar y cada día estar mejor. De cada uno de mis profesores he aprendido algo, cada uno aporta cosas muy distintas: herramientas, recursos, palabras, apoyo, experiencias… y claro, ¡sus conocimientos!

 

Y después de la formación ¿qué?

Pilates te cambia la vida a mejorHabía hecho mis prácticas durante el curso Integral en dos centros oficiales Polestar: SLINGS y en Pilates i Mas. En cuanto hice el examen pude comenzar a trabajar con Rafa Domínguez en su estudio, impartiendo algunas horas.

 

¡El paso de alumna a profe es algo mágico! Me encanta transmitir todo lo que he aprendido y conseguido y ser el ejemplo de que sí se puede. Procuro que algo muy complejo pueda ser entendido por todos. Estuve muy perdida en mi cuerpo y no interpretaba correctamente lo que se me pedía, así que comprendo las fases, sensaciones y miedos por las que pasan mis alumnos.

 

Lo que más me gusta de poder dedicarme a Pilates es ver el cambio, a todos los niveles, en mis alumnos con el paso de las clases. Es muy gratificante que vayan teniendo sensaciones nuevas, que puedan recuperar movimientos que perdieron hace años, que te digan que se relajan o duermen mejor, que tienen ganas de llevar vidas más sanas y de embarcarse en nuevos retos.

El cuerpo se adapta al estado emocional de la persona y con Pilates creas el cambio en el cuerpo y se produce después en la mente. Cada día se investiga más y se descubren más recursos, beneficios y maneras de acceder al cuerpo y a la mente. Es fascinante como puede regenerarse.”

Ana #SoyPolestarTodavía tengo mucho que aprender. Tardé en encontrar mi vocación así que ahora me pienso dedicar a ella a tope y a seguir formándome. Una nunca deja de aprender. No digo que sea fácil, pero  con “paciencia y persistencia” -como decía Joseph Pilates-  sí es posible y merece la pena.

 

Que tu pasión, tu profesión, la respuesta a tus problemas de salud y lo que querías aportar al mundo sean lo mismo es un sueño. Soy muy afortunada. He ganado en felicidad, tranquilidad y calidad de vida.

Ana Smylie

#SoyPolestar

1 comentario

  1. María Cristina González Zarco

    3 meses

    ¡Hola Ana!,te conocí ayer, al pasar por el local de Téllez,donde te estás instalando para comenzar ya las clases de pilates.
    Yo quería encontrar un lugar donde practicarlo y que me resulte atractivo.
    Creo que ya lo he encontrado.Me escuchaste.Te comenté mis motivaciones e interés por practicar esta disciplina,pero no en un lugar cualquiera…masificado.
    Cada uno tenemos un cuerpo y unas características diferentes,y creo que por eso no podemos hacer todos lo mismo.
    Estoy deseando empezar y conocer mi cuerpo…Las limitaciones crecen inevitablemente,y hay que hacer algo,para que no sea irreversible.Yo,que era muy ágil y dinámica,ahora y cada vez más,me cuesta moverme.Veo que esto va a peor cada año que pasa.Y soy joven,como para dejarme y abandonarme a mi suerte. Veo con estupor cómo va envejeciendo la población y lo rápido que perdemos movilidad.Yo creo que no sé ni andar correctamente.Vas cogiendo malos hábitos y posturas…
    Bueno,que pronto podamos comenzar y sentirnos mejor cada día. U podamos estar trabajando muchos años juntas.Yo pondré se mi parte todo porque pueda.Y tú estoy Segura,de que me entenderás. Un beso.

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