Mi negocio tiene un cartel: PILATES “NO ENTRAR”

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¿De qué sirve tener un estupendo estudio de Pilates si sólo mirando su fachada le estamos diciendo a los clientes que NO ENTREN?

 

¿Para qué tener las mejores máquinas, un montón de barriles, reformers, trapecios y un sinfín de pequeños aparatos de Pilates? ¿Por qué preocuparse de estar bien formado y actualizado, atender los últimos cursos de Pilates y seminarios monográficos especializados? ¿Para qué haber realizado un examen de Certificación PMA? Si no vas a preocuparte por la imagen que das, no tendrás mucho que hacer en tu estudio de Pilates.

 

Todos los días paso por delante de un estudio de Pilates de camino al trabajo. No han abierto hace mucho y además, será por “defecto profesional”, no he podido evitar visitar las instalaciones y charlas con ellos. Son encantadores, según me cuentan se han formado en buenas escuelas y certificado por la PMA, el centro es muy bonito, sencillo pero han sabido incluir detalles muy bien pensados. Sin embargo, hay otros detalles, que parece que no tienen importancia pero que sí la tienen, y mucha. Tanta, que si no fuera por mi “defecto profesional” nunca habría entrado a mirar qué es ese nuevo negocio que han abierto en mi camino al trabajo. Ni siquiera si estuviese buscando un centro para hacer Pilates antes de ir a currar. Y eso, que han hecho promoción del centro para atraer nuevos clientes…

Cosas que tu negocio dicen por ti (¡y sólo mirando desde la calle!)

Es fantástico contar con una buena exposición hacia la calle, atrae a la gente. Un bonito escaparate te permitirá enseñar muchas cosas a los potenciales clientes y despertar su interés por tu estudio de Pilates. Pero…

Si tu recepcionista es adicta al móvil y su nariz está pegada a la pantalla constantemente, mientras sus cervicales parece que gritan de dolor por la flexión y casi se pueden oír los crujidos desde fuera… Entonces, sería mejor no tener escaparate. La postura del recepcionista también importa. Seguro que muchos de tus clientes han empezado con Pilates porque les dolía la espalda de tanto trabajar en la oficina. ¡Habrá que predicar con el ejemplo!

Si los churretones que la lluvia dejó ayer en tu escaparate siguen aún ahí… Entonces, qué van a pensar los clientes sobre la limpieza de las instalaciones. A nadie le gustaría tumbarse sobre una colchoneta sudada… por otro. ¡No sólo tiene que estar limpio, sino parecerlo!

Si abres a las 9:00 pero a y cinco hay tres señoras en mallas esperando frente a tu escaparate… Entonces, quien pase por delante pensará que no es un sitio serio y, más si piensa que las clases particulares de Pilates son caras y que te cobran por hora. La puntualidad también se refiere a los horarios de apertura y cierre.

Si mientras miran tu escaparate, al abrir y cerrar la puerta de entrada al estudio de Pilates les inunda un tufillo fruto del buen trabajo que hacen tus alumnos… Entonces, no has entendido que a la gente la limpieza de verdad le importa… ¡y el olor también cuenta! Se llevarán sus lindas naricitas a “pilatear” a otra parte.

Si has decidido ahorrar en gastos y no hay luz que ilumine tu fachada o desde el exterior se ve la recepción y más bien parece un velatorio… Entonces, ni siquiera podrán distinguir qué es lo que hay en ese trozo de acera, ¡cómo van a querer entrar!

 

Son pequeños detalles que muchas veces ni siquiera nos paramos a pensar. Sin embargo, pueden marcar la diferencia cuando se trata de decidir si entrar un negocio para aprender Pilates o pasar de largo.

 

Y por si te animas a fijarte un poquito más en los detalles para atraer clientes a tu estudio, que no se te olvide:
¡Asegúrate de que todo el personal se implique también en el mantenimiento de una buena imagen de tu estudio!”

 

Y tú ¿Qué haces para dar una buena imagen de tu estudio de Pilates?

 

Imagen cortesía de Free Foto, ref. 28-31-44 / FreeFoto.com

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