Paso cada día por delante de un estudio de Pilates de camino al trabajo. Abrieron hace poco, son encantadores, se han formado en buenas escuelas y el local es bonito, sencillo pero con detalles bien pensados.

Y aun así, si no fuera por deformación profesional, nunca habría entrado a mirar. Ni siquiera buscando un sitio donde practicar antes de currar. Porque hay otros detalles, los que parece que no importan, que importan mucho, y que estaban diciéndome desde la calle que no entrara.

Lo que tu escaparate cuenta sin que digas nada

Una buena exposición a la calle atrae: un escaparate cuidado despierta el interés de quien pasa. Pero ese mismo escaparate puede jugar en tu contra. Mira lo que tu negocio dice por ti con solo asomarse:

  • Si tu recepcionista tiene la nariz pegada al móvil, con las cervicales en una flexión que casi se oye crujir desde fuera, mejor no tener escaparate. Muchos de tus clientes llegaron a Pilates por dolores de oficina: hay que predicar con el ejemplo.
  • Si los churretones que dejó la lluvia ayer siguen ahí, ya estás contando lo que el cliente pensará de la limpieza dentro. A nadie le apetece tumbarse en una colchoneta que otro dejó sudada. No solo hay que estar limpio, hay que parecerlo.
  • Si abres a las nueve pero a y cinco hay tres personas en mallas esperando en la acera, quien pase pensará que no es un sitio serio. La puntualidad también es la de los horarios de apertura.
  • Si al abrir la puerta sale un tufillo fruto del buen trabajo de tus alumnos, no has entendido que el olor cuenta. Se llevarán sus narices a pilatear a otra parte.
  • Si has ahorrado en luz y la fachada está apagada, o desde fuera la recepción parece un velatorio, nadie distinguirá qué hay en ese trozo de acera. Difícil que quieran entrar.

Son detalles pequeños, de esos en los que casi nunca nos paramos a pensar. Y sin embargo deciden si alguien entra a conocer tu estudio o pasa de largo. Cuidar la imagen es cuidar el primer contacto, y va de la mano de lo que el cliente percibe que vale tu servicio. Asegúrate, además, de que todo tu equipo se implique en mantenerla: es parte de atraer y conservar clientes.

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