«Pilates está de moda, y esto acabará en burbuja». La frase vuelve a las redes cada vez que abre otro estudio de Reformer, y en España abren muchos: Club Pilates cerró 2025 con 26 estudios, en septiembre de 2026 tenía 34 y prevé terminar el año con 45.

La palabra «burbuja» da por hecho que ya hay más salas que alumnos, y ahí deja de mirar. Los datos de 2026 cuentan que crece el número de personas que prueban Pilates y que cambia la puerta por la que entran. Si enseñas, o estás pensando en abrir tu propio estudio, la pregunta útil es qué hace rentable a un estudio cuando la competencia se multiplica.

Casi un estudio nuevo al mes: ¿llegas tarde?

Según Intelligence 2P, la unidad de datos de 2Playbook, en España hay 834 estudios que ofrecen Pilates en máquina, y 546 son de operadores independientes. Además, más de 3.200 gimnasios dan clases de Pilates.

Brent Anderson, fundador de Polestar, contó en Pilates Hour #293 que en redes ve a profesores con miedo a que alguien les quite el negocio. Y describió lo que pasa alrededor de su propio estudio:

“Tenemos tres estudios nuevos abriendo a pocas calles de nuestro estudio principal, y seguimos muy llenos.”

Brent Anderson, en Pilates Hour #293

Es un caso concreto. Para la demanda sí hay datos.

Por qué Pilates está de moda, y cuánta gente falta por llegar

En Estados Unidos, 13,8 millones de personas practicaron Pilates según el informe de la SFIA que publicó Athletech. La SFIA cuenta a los mayores de seis años que lo hicieron al menos una vez en el año. Hecha la cuenta con el censo, son alrededor de 4 de cada 100. Por tanto, incluso allí, 96 de cada 100 no hicieron ni una clase en todo el año.

Y la demanda sube. En ClassPass, Pilates fue en 2025 la clase más reservada del mundo por tercer año seguido, y sus reservas crecieron un 66 % respecto a 2024: las de Reformer un 71 % y las de Mat un 114 %.

También cambia quién llega. En los estudios de Norteamérica que usan Mariana Tek, el 43 % de los clientes de Pilates son de la generación Z. En el episodio lo contaron desde la sala: chicos de 18 a 20 años en las clases de primera hora, que prefieren gastar en una clase antes que en un bar.

Lo que describen estos datos es gente nueva que entra, y buena parte de ella joven.

La competencia ya no es el estudio de al lado

CJ Zarb, fundadora de The Pilates Journal y alumna de Polestar, lo planteó en el mismo episodio:

“Pilates ya no va por su propio carril. Ya no compites solo con el estudio de al lado: compites con los centros de recuperación y bienestar, con los stretch labs, con el entrenamiento de fuerza. El abanico de con quién compites se ha ampliado.”

CJ Zarb, en Pilates Hour #293

Los gimnasios son la parte más visible. En julio de 2026 Les Mills, cuyos programas se dan en más de 22.600 clubes, lanzó Les Mills Reformer, una clase de Reformer en grupo. Según la propia marca, en su piloto británico el 57 % de los socios nuevos dijo que esa clase fue la única razón o una parte importante de su decisión de apuntarse. Brent contó que un YMCA de su zona acaba de comprar diez reformers, y calculó que en un gimnasio la clase puede salir por unos 10 dólares, frente a los 25 o 45 de un estudio.

El gimnasio pone el Reformer al alcance de gente que nunca había pisado una sala de Pilates, y CJ recordó lo que puede venir después: «ese cliente de Reformer en grupo puede acabar siendo tu cliente privado». Cuando ese alumno quiera ir más allá, lo lógico es que busque a alguien que sepa mirar su cuerpo.

Dónde está la rentabilidad de un estudio de Pilates

¿Es rentable, entonces? Puede serlo, y el mercado todavía tiene sitio: según 2Playbook, Club Pilates cerró 2025 con un ebitda superior al 30 %. Una cadena con más de 12.000 socios juega con otra escala, pero la cuenta de un estudio pequeño depende de lo mismo: que las clases se llenen y que la gente vuelva.

Los datos de Mariana Tek dan la medida. Una clase de Pilates llena de media el 65 % de sus plazas, frente al 49 % del resto de modalidades, y cuesta un 29 % más. Cada mes, el 17 % de quienes pasan por un estudio de Pilates son nuevos. De ahí se deduce que lo que decide la cuenta de un estudio es cuántos de esos nuevos se quedan.

Brent lo midió en su propia clínica: el 40 % de los pacientes a los que daba el alta se apuntaban después a su programa de bienestar de pago, y cinco años más tarde el 80 % seguía yendo al menos una vez por semana. Es el registro de un centro, no un estudio publicado, pero describe bien lo que el sector llama «permanencia».

La otra palanca es la especialización. Brent dijo que tendría menos miedo a la competencia y pensaría más en un nicho: personas con Parkinson, esclerosis múltiple, lesión medular o demencia. «Podrías elegir cualquiera de ellas y estarías más lleno de lo que puedes imaginar». CJ coincide en que la especialización marcará el camino.

Retener a un alumno y trabajar con una población concreta piden lo mismo: criterio para leer a cada persona y adaptar la clase a lo que su cuerpo puede hacer hoy. Si estás pensando en abrir tu estudio o en dar el paso al Reformer, eso es lo que más rinde, y es lo que trabajamos en las formaciones de Polestar para ser profesor de Pilates. Para los números de la apertura tienes qué frena a un profesor para abrir su estudio y cómo poner precio a tus clases; el mapa completo está en nuestra guía de negocio de Pilates.

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