Dolor lumbar y control motor: por qué importa el timing
Una alumna lleva meses haciendo planchas, abdominales y todo el “core” que le recomendaron. Su espalda sigue doliendo igual. No le falta fuerza: le falla otra cosa, porque el dolor lumbar casi nunca es un problema de fuerza.
Durante años se trató la zona lumbar como una columna que había que blindar: más estabilidad, más rigidez, más músculo. La investigación apunta a otro sitio.
Pocos lo han explicado mejor que Paul Hodges, probablemente la voz más influyente en dolor lumbar, control motor y biomecánica. Tuve la ocasión de escucharle en directo, y su mensaje desarma la intuición del gimnasio: el dolor lumbar es un problema sistémico, y el ejercicio que lo aborda no va de fuerza, va de control.
El dolor lumbar es un problema sistémico
Hodges defiende que el dolor lumbar es un evento bio-psico-social: un problema con muchas variables (neurofisiológicas, psicológicas, contextuales) que rara vez se ven en una resonancia. Por qué el dolor persistente casi nunca mide el daño en los tejidos lo desarrollamos en las causas reales del dolor crónico. Aquí nos interesa la consecuencia práctica: si el problema es sistémico, la solución no puede ser apretar un músculo.
Control motor, no fuerza
Hodges no habla de “Estabilidad” ni de “Core Control”, sino de Entrenamiento del Control Motor. De un plumazo deja claro que no va solo de los músculos y que no va de la fuerza, sino de la capacidad de nuestro sistema neuromuscular de funcionar de forma óptima. El interés no está en cuántas repeticiones ni con cuántos kilos, sino en el timing, en la secuencia de activación de la musculatura.
Su énfasis estaba en permitir que los músculos estabilizadores locales funcionen de forma automática y anticipatoria. No es una idea suelta: su propia investigación mostró que el transverso del abdomen se activa por adelantado (un patrón anticipatorio, “feedforward”) y que ese ajuste fino aparece alterado en personas con dolor lumbar (Hodges y Richardson, 1996). Cuando le pregunté si el reentrenamiento consciente de esos músculos locales podía restaurar su actividad anticipatoria, contestó que existe evidencia que así lo sustenta.

La consecuencia es incómoda para quien entrena a base de carga: más importante que la fuerza es el timing de la activación.
Ni máxima rigidez ni cuerpo blando
El otro malentendido es pensar que “estabilizar” significa endurecer. Hodges insistía en que el control debe ser dinámico: no consiste en aumentar la rigidez tanto como sea posible, sino en encontrar el equilibrio óptimo entre rigidez y movilidad. Su teoría posterior lo formaliza: ante el dolor, el sistema no se limita a “tensar”, redistribuye la actividad muscular para proteger la zona, y a la larga esa redistribución puede volverse parte del problema (Hodges y Tucker, 2011). El objetivo del entrenamiento no es blindar, es recuperar una distribución eficiente.
Hodges se refería al movimiento como una orquesta bien afinada, donde cada parte hace su trabajo de forma óptima, ni en defecto ni en exceso. Es la misma idea que el neutro deja de ser una posición fija que sostener para convertirse en un rango donde el cuerpo se organiza, algo que vemos al hablar de trabajar siempre con la columna en neutro.

Sin evaluación no hay programa
Hodges no prescribe ejercicios concretos, ni cargas, ni repeticiones: ofrece unos principios sobre los que debe sustentarse cualquier programa de movimiento. Y entre ellos hay uno que, en mi opinión, debería ir el primero: evaluar. Sin una buena evaluación es imposible diseñar un programa adecuado a las necesidades de cada persona. Cuesta entender cuántos profesores siguen dando clase sin evaluar antes y sin un proceso de razonamiento que conecte lo que ve el cuerpo con lo que se programa.
Ahí está la frontera entre repetir ejercicios y entrenar el control. Es exactamente el tipo de razonamiento que distingue a un buen profesor de Pilates: no el que se sabe muchos ejercicios, sino el que sabe por qué elige cada uno.
Dónde encaja el Pilates
El propio Hodges mencionó el Pilates como un sistema válido para optimizar el control motor. Pero no cualquier Pilates: uno basado en principios sólidos, acorde al diseño del sistema neuro-músculo-esquelético y atento a los factores bio-psico-sociales que intervienen en el movimiento. Esa es la diferencia, y es justo el enfoque que conecta el Pilates con la fisioterapia y que desarrollamos en la relación entre Pilates y fisioterapia.
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Referencias
- Hodges PW, Richardson CA. Inefficient muscular stabilization of the lumbar spine associated with low back pain. A motor control evaluation of transversus abdominis. Spine. 1996;21(22):2640-2650.
- Hodges PW, Tucker K. Moving differently in pain: a new theory to explain the adaptation to pain. Pain. 2011;152(3 Suppl):S90-S98.
- Ponencia de Paul Hodges, Universidad de Alcalá (Madrid), 2014.