Como lo de la Mastercard… mi profesión no precio

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Hay muchas ocasiones durante tu vida profesional en las que, como instructor de Pilates, fisioterapeuta o profesional del movimiento, te sientes muy inspirado y orgulloso de lo que eres y de cómo puedes ayudar a las personas a sentirse mejor y a mejorar su calidad de vida. Son momentos que no tienen precio.

 

No hace mucho leíamos en el blog de Polestar Pilates Internacional una reflexión de Brent Anderson, presidente y fundador de nuestra escuela, sobre esos momentos que recuerda con especial emoción, vividos en primera persona, en los que sus habilidades profesionales y personales influyeron positivamente en la vida de otras personas. Cuenta en el post un par de anécdotas muy impactantes y que puedes leer en inglés en Mind and Body Relationships. De estas experiencias concluye en su post:

 

… Dos grandes ideas me atraparon desde estos momentos. Primero, he visto que tener una experiencia emocionalmente positiva es clave. Crear un ambiente para que alguien entienda su cuerpo y espacio mental es esencial para lograr alegría y la curación. En segundo lugar y, probablemente, lo más importante: los clientes acuden a nosotros con respuestas. A veces se da el caso de que el dolor crónico está en gran parte relacionado con otro problema no físico. Me mantuve en contacto con estas mujeres durante varios años. Ver su desarrollo y su eventual paz confirmó mi filosofía y mi fe en Pilates.

 

Una persona por lo general sabe, en gran medida, lo que está pesando en su corazón – nosotros como profesionales del movimiento podemos ofrecerles el entorno para resolver su problema.”

Brent Anderson, PT, PhD, OCS, PMA®CPT

 

Seguro que como profesional te habrá invadido alguna vez esa misma sensación, la de sentirte orgulloso de tu labor por haber sido capaz de mejorar la vida de alguien.

 

Así nos contaba la #SoyPolestar Isabel Bermejo, educadora de Gateway Pilates  y propietaria del centro Isabel Ibiza Pilates en Baleares, uno de esos momentos inspiradores, mientras nos muestra de sus grandes sonrisas:

 

Pilates para respirar

Mi nombre es Isabel y tengo un centro de Pilates en ibiza desde hace 10 años. Recuerdo con mucho cariño a dos alumnos de mi estudio…

 

Isabel Bermejo, Instructora de Pilates
Isabel Bermejo en su centro de Pilates de Ibiza.

Hace varios años se apuntó un matrimonio belga a mi centro; él tenía un enfisema pulmonar con sólo un 30% de capacidad pulmonar. Un día su mujer me comentó si podía hacerles una clase específica de respiración. La verdad es que en nuestras sesiones de Pilates yo ya había incluido ejercicios para respiraciones laterales, posterior etc. Pero la dificultad para respirar con normalidad había convertido las noches del matrimonio en una auténtica tortura y ella recurrió a mi, a ver si podía ayudar.

 

Realizamos una clase de respiración  y, al día siguiente, la mujer  me dijo, llorando, lo agradecida que estaba porque por la noche, gracias a los ejercicios su marido había podido  relajarse y evitar así el pánico de no poder respirar.

 

Después volvieron a Bélgica dónde él se sometió a un transplante de pulmón, tenía un 60% de posibilidades de no superar la intervención pero todo salió fenomenal. Sigo manteniendo el contacto, ya que estarán allí durante al menos 3 años para sus revisiones médicas y recuperación. Me encanta hablar con ellos y que me cuenten que están deseando que le den el alta para volver a Ibiza y a mis clases de Pilates.

 

Para mi aquel día que les ofrecí una sesión basada en la respiración, que preparé con todo mi cariño, fue un día inolvidable. Sentirse así es como lo de la Mastercard…  ¡no tiene precio!  

 

Y tu, ¿qué momentos recuerdas con alegría y orgullo en el desarrollo de tu profesión? ¿Nos los cuentas? 

#MomentosQueInspiran

 

Imagen principal del blog Intergalactic Robot.

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